Actualizada el 13 de Nov de 2025
Durante el verano, la marisma suele estar casi seca, convertida en un inmenso llano de barro cuarteado y pastizales dorados. Pero en otoño, con las primeras lluvias, comienza a inundarse de nuevo. El agua vuelve poco a poco a los caños y lucios, y la vida renace con rapidez.
El color dominante pasa del ocre al verde, con reflejos plateados cuando el agua cubre los suelos salobres. Las nubes otoñales y la luz más suave crean paisajes de una belleza cambiante y melancólica.
Otoño es también una época de migraciones:
- Miles de aves acuáticas (ánsares, patos, espátulas, flamencos, limícolas…) llegan desde el norte de Europa para pasar el invierno.
- Muchas especies residentes, como las cigüeñas negras o los aguiluchos laguneros, se benefician de la vuelta del agua y del renacer de los pequeños invertebrados y peces.
- Es un momento de abundancia para los anfibios y otros animales que aprovechan los charcos y canales recién formados.
- Vegetación
- El rebrote de las lluvias favorece el crecimiento de carrizos, eneas y salicornias, que comienzan a tapizar los bordes de los lucios. En las zonas más altas aparecen praderas de pastos verdes donde se alimentan ciervos y caballos marismeños.
El aire otoñal es más fresco y húmedo; las temperaturas bajan, y la niebla matinal cubre a menudo las marismas al amanecer, creando una atmósfera casi mágica.
Las mejores imágenes Otoñales marisma de Doñana
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Carlos Romero

